Desde estas páginas felicitamos a nuestros campeones del XXI torneo panamericano juvenil de ajedrez, disputado en este mes de agosto en Brasil. Nuestros campeones han puesto al Perú por sexta vez consecutiva en el podio de la gloria. Además, es la primera vez que un equipo peruano saca una ventaja tan grande al segundo lugar.
No se puede entender esta serie de grandes participaciones de nuestros equipos juveniles sin tomar en cuenta el papel fundamental que han jugado y juegan los centros educativos al promocionar activamente la práctica del ajedrez, las matemáticas y las ciencias.
Uno de los centros que mayores éxitos ha alcanzado es, sin duda alguna, el Colegio Saco Oliveros, el cual se ha convertido en un verdadero semillero de campeones mundiales infantiles y juveniles del deporte ciencia.
La labor de promover la ciencia y el deporte hasta lograr chicos de alto nivel competitivo en los estándares mundiales es a simple vista algo fácil de hacer, pero en realidad se requiere de una compleja articulación de directivos, maestros, padres de familia y alumnos en torno a una meta común: desarrollar al máximo el potencial intelectual de los jóvenes talentos de la institución.
De acuerdo con lo manifestado por Dante Soto en la entrevista que le hiciera Torre64 en el 2008, son tres los elementos claves para este éxito espectacular del colegio saco Oliveros, hasta la fecha no superado por ninguna otra institución educativa:
- La inclusión de la práctica obligatoria del ajedrez en la currícula escolar primaria, y el desarrollo posterior de los talentos en el nivel secundario a través de talleres extracurriculares.
- Involucramiento activo de las autoriddades, padres de familia y estudiantes en la preparación, organización y participación en competencias nacionales e internacionales.
- Flexibilidad en la planificación curricular para el caso de los deportistas que deben ausentarse por un periodo significativo del centro educativo.
¡Gracias muchachos!
¡Felicitaciones maestros!
Este es uno de los objetivos planteados por la Dra. Daniela Rus, por lo que desde hace varios años investiga sistemas de robots que pueden trabajar juntos para hacer frente a tareas complicadas, dando vida a una de las grandes áreas de investigación en robótica distribuida llamada “materia programable “. La idea central es sencilla: pequeños robots podrían encajarse como Legos inteligentes para crear robots más grandes y versátiles.
Sin embargo, debido a las dificultades para crear partes autónomas que se autoensamblaran para generan un robot más grande, a la Dra. Rus y al Dr. Demiane, especialista en la matemática del origami del MIT, se les ocurrió la idea de de una hoja plana con pequeños músculos robóticos, o actuadores , que podía plegarse en objetos útiles.
En el 2009, Demiane y sus colaboradores demostraron que una hoja suficientemente grande puede plegarse en cualquier posible forma útil. A partir de entonces, se propusieron construir un robot que en teoría podría asumir las múltiples formas del origami.
Su prototipo, hechos de fibra de vidrio y materiales de hidrocarburos, con un plástico elástico en los pliegues, está dividido en 16 cuadrados de un centímetro de diámetro, cada una de las cuales se divide en dos triángulos. Los actuadores consisten en una aleación con memoria de forma – un metal que cambia de forma cuando la electricidad es aplicada. Cada triángulo tiene un imán en ella , de modo que se puede unir a sus vecinos una vez que el derecho de los pliegues se han realizado. El resultado es el magnífico robot que apreciamos en el vídeo.
En este ejemplo, podemos apreciar la importancia que tiene la comunión de las matemáticas, la robótica y la ciencia de los materiales en este gran objetivo de la robótica.
He buscado en Internet los artículos en los que se basaron Rus y Demiane para investigar, diseñar y producir el robot autoplegable.
Bibliografía:
Artículos referenciados en formato zip
Libros
Cursos de Robótica




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