Permitir madurar los proyectos científicos de la escuela
agosto 20, 2009
Un proyecto científico escolar no debe agotarse en el primer año; debe desarrollarse y madurar. Cada nuevo año, los jóvenes que van a emprender una investigación deben tener la posibilidad de conocer y apoyarse en el trabajo científico de quienes les antecedieron; actualizar los estudios bibliográficos precedentes, mejorar las técnicas de investigación, perfeccionar los prototipos elaborados o plantear nuevos métodos de producción.
De nada vale, por ejemplo, conocer el nivel de contaminación de las aguas del río de la localidad en el 2009 si no se sabe cuál fue el nivel de contaminación de las aguas en el 2008, 2007 y 2006. Es más, la comparación de los resultados permitirá al estudiante ejercitarse en una de las actividades más recurrentes del ámbito científico: el contraste de resultados obtenidos.
Un proyecto científico escolar tampoco debe estar restringido al ámbito del centro educativo. La contaminación de las aguas del río de la localidad, continuando con el ejemplo anterior, no sólo es el problema de esta sino de todas las localidades ribereñas, por lo que asociarse con otros centros educativos que estén interesados en realizar la misma investigación para conformar grupos mixtos de trabajo resulta ser una buena idea. Las ventajas de este tipo de trabajo colaborativo son inmensas: nuestros niños aprenden a comunicarse con un lenguaje científico apropiado, a compartir la información obtenida y a debatir aspectos controversiales.
Ejemplos de proyectos
- Nota periodística sobre proyecto de monitoreo de la calidad del agua
- Manual de análisis básico de la calidad del agua (Organización Panamericana de la Salud)
- Manual de diseño de sistemas de riego por aspersión en zonas altoandinas
Por último, un proyecto científico no tiene porque tener un patrocinio estatal o privado, contar con equipos complicados, requerir de largas horas de trabajo sesudo. Es suficiente una buena planificación, mucho buen humor y ganas de hacer las cosas bien, y sobre todo contar con repositorio de la información que se compartirá y desarrollará.
En lo que concierne a lo último mencionado, es crítico el rol de las TIC por una sencilla razón; es imposible diseñar un proceso basado en formato impreso que pueda garantizar que un proyecto científico escolar tenga las características que hemos señalado, pero es perfectamente viable en un proceso en formato digital.
Hasta hace muy poco se pensaba que tener una biblioteca digital de proyectos, disponible en los términos mencionados, era un tema imposible de resolver por estar relacionado con trámites y gestiones muy engorrosos en el ámbito administrativo. Sin embargo, en la actualidad esto no necesariamente es cierto si se pretende plantear una solución particular al problema, ya que podemos recurrir a herramientas poderosas como son GoogleDoc y WindowsLive.
Estas herramientas posibilitan la gestión sencilla de la información (previamente codificada, por supuesto) permitiendo la comunicación académica profesor-profesor, profesor-alumno y alumno-alumno. Una muestra de la rapidez con que se puede compartir la información la pueden observar en el vídeo que se muestra a continuación.

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