El profesor Frank Moon y su grupo de estudiantes de pregrado de la Universidad de Cornell dieron a conocer en mayo de este año un invento que se presenta como alternativa a los generadores eólicos tradicionales.  El invento se llama “vibro wind” y es un microgenerador  de energía eléctrica a partir de la energía mecánica originada por la variación de la presión del aire.

Este proyecto, enmarcado en la filosofía del grupo de energías alternativas de la Universidad de Cornell,  aprovecha de un modo diferente la producción de energía eléctrica a partir de la energía cinética del viento. Como se sabe, el método más común es transformar la energía cinética del viento en energía cinética rotacional de una bobina, la cual, al estar en un campo magnético, produce corriente eléctrica.
En este caso, el vibro-wind utiliza la variación de la energía cinética del viento para producir presiones variables sobre pastillas piezoeléctricas  ubicadas en el interior, generando corriente eléctrica alterna.

Un proyecto con similar enfoque, pero para otros propósitos fue desarrollado por Alexander Parker, quien en el 2008 participó en el concurso “Green gadget design” con su propuesta de insertar cristales piezoeléctricos en el teclado de celulares y laptops para producir energía eléctrica que alimenta al mismo dispositivo.

La publicación del artículo “Chips de silicio intracelulares en células vivas” ha causado un revuelo en la comunidad científica al informar del éxito de la implantación de chips al interior de células vivas. Con este logro, se abren las puertas para aplicaciones nunca antes conocidas en el dominio de la medicina, la biología y la tecnología.

Chip de silicio al interior de una célula viva

Históricamente, el primer paso para alcanzar este logro fabuloso fue el desarrollo de procesos fotolitográficos para sistemas microelectromecánicos (MEMS), cuyo dominio fueron las aplicaciones extracelulares: reconocimiento de biomoléculas, manipulación, análisis mecánico, etc.

Técnicas citadas por Voldman

El siguiente paso fue el estudio de la interacción de nanoelementos con las células, el cual se desarrolló en tres direcciones: el desarrollo de técnicas de imágenes por puntos cuánticos, creación de nanopartículas de óxido de acero superparamagnético para la detección del cáncer y nanopartículas de base polímera y liposómica para la entrega celular de sustancias químicas en el tratamiento de cáncer, SIDA, enfermedades neurodegenerativas, oculares y respiratorias.

Imágenes por “puntos cuánticos”

El último gran paso se dió cuando se desarrollan las técnicas para la creación de sistemas nanoelectromecánicos (NEMS) que dieron como resultado la fabricación de chips de silicio de dimensiones celulares (menos de 3 ?m) de un acabado muy preciso y a costo relativamente bajo.

La técnica para la fabricación de estos sistemas integrados está basada en las antiguas técnicas, las cuales han sido desarrolladas para producir elementos del orden de 1 ?m. En la figura se aprecia la técnica propuesta por Gómez.

Al haberse declarado que los dispositivos intracelulares basados en chips de silicio no interfieren en el desarrollo celular, pueden interactuar con las células del citoplasma, el futuro de este gran logro está asociado con técnicas más precisas de terapias de enfermedades como el cáncer y el SIDA, reparación celular y el monitoreo de eventos celulares en tiempo real.

Introducción a la fotolitografía

 

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